Sería genial que en las escuelas existieran “filtros emocionales” en donde se disparan pistolas infrarrojas de
temperatura y aparecieran los niveles de felicidad, amor, gratitud, tristeza, miedo, ira, estrés y todo lo que el
estudiante está sintiendo. Y en lugar del gel sanitizante, poder ofrecer la contención necesaria para canalizar
sus emociones asertivamente, sin embargo, la ciencia aún no inventa esos detectores emocionales y es ahí
donde las maestras y los maestros jugamos un papel importante para contribuir al bienestar emocional de
nuestros estudiantes. Esta buena práctica denominada “Multiverso de las emociones” tiene el cometido de
compartir actividades ideadas por docentes para docentes que permitan trabajar con la socioemocionalidad
de toda la comunidad escolar.
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