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“El ejercicio no solo cambia el cuerpo, cambia el cerebro,

 la mente  y el estado de ánimo” John J. Ratey

 

En un mundo donde el rendimiento escolar es una preocupación constante, a menudo enfocamos nuestros esfuerzos en perfeccionar los métodos de estudio, incrementar las horas frente a libros o pantallas y reducir las distracciones.  Pero ¿y si la verdadera clave para un mejor aprendizaje no se basa en estudiar más… sino en movernos más?

Lejos de ser un simple pasatiempo, el deporte genera impactos transformadores en el cerebro.  Hoy en día, gracias a la ciencia, estamos conscientes de que el ejercicio físico constante potencia el aprendizaje, potencia la concentración y fomenta la salud mental.  A pesar de que pueda parecer asombroso, no solo es una teoría: existen investigaciones, datos y vivencias reales que lo corroboran.  El movimiento no solo pone en marcha el cuerpo: también estimula la mente.

El cerebro en movimiento: lo que pasa cuando hacemos ejercicio

A lo largo de años, se pensó que el cerebro suspendía su desarrollo en la adultez, pero la ciencia ha demostrado que no.  La neurogénesis es uno de los procesos más intrigantes, es decir, la habilidad del cerebro para producir nuevas neuronas, especialmente en el hipocampo, un área vital para la memoria y el aprendizaje. 

Investigaciones como la realizada por Lens Lago et al. (2019) resaltan que «[…] se puede fomentar la neurogénesis en niños a través del ejercicio constante y la actividad cognitiva».  En otras palabras, nuestra actividad física contribuye a formar un cerebro más robusto y capacitado para el aprendizaje.

También, cuando practicamos ejercicio, liberamos una potente proteína conocida como BDNF (Factor Neurotrófico Derivado del Cerebro). La cual, el profesor de psiquiatra de Harvard, John Ratey, creador de «Spark: The Revolutionary New Science of Exercise and the Brain», sostiene que funciona como un «fertilizante cerebral». Es decir,  potencia las conexiones neuronales, promueve la memoria y estimula la habilidad para ajustarse al cambio.

Y no solo eso. La actividad física también fomenta la emisión de neurotransmisores como la dopamina, serotonina y norepinefrina, que están directamente vinculados con la atención, el humor y el estímulo. De hecho, estudios han demostrado que apenas 20 minutos de ejercicio físico pueden incrementar la concentración al mismo grado que algunos fármacos para el TDAH (Trastorno por Déficit de Atención con Hiperactividad) y TDA (Trastorno por Déficit de Atención) (Ratey, 2008). El ejercicio regula las emociones, disminuye el estrés y nos sitúa en una condición mental ideal para el aprendizaje.

La ciencia habla: pruebas que corroboran la relación entre el ejercicio y el aprendizaje

Un análisis citado por la Revista Mexicana de Investigación Educativa mostró que más del 85% de las investigaciones analizadas detectan una correlación positiva entre la actividad física y el rendimiento escolar, especialmente en áreas como las matemáticas y el lenguaje.

En México, la Escuela Primaria «José Vasconcelos» de Monterrey estableció un plan de actividad física de 15 minutos antes de comenzar el año académico.  ¿El resultado?  Un incremento del 15% en las calificaciones y una importante reducción en problemas de comportamiento (CONADE, 2022).

A escala global, uno de los ejemplos más mencionados es el del distrito escolar de Naperville, Illinois, en el que se reestructuraron las clases de educación física siguiendo el modelo «New PE», enfocado en la salud cardiovascular. Los alumnos que se ejercitaban antes de clases desafiantes lograron los resultados más destacados del mundo en ciencias, de acuerdo con el examen TIMSS. Por otro lado, Finlandia ha incorporado pausas activas cada 45 minutos y fomenta el juego libre como un componente esencial del aprendizaje, con excelentes resultados académicos y de bienestar.

Beneficios específicos para el cerebro y el aula

El efecto positivo del deporte en el proceso de aprendizaje va mucho más allá del ámbito físico. Aquí están algunas de sus ventajas más importantes: 

  1. Mejora la memoria y el aprendizaje
  2. Incrementa la atención y el enfoque
  3. Estimula la plasticidad cerebral
  4. Promueve la autorregulación y el autocontrol
  5. Mejora el humor y la motivación académica
  6. Promueve la integración social y la colaboración grupal
  7. Aumenta la capacidad de resistencia frente al fracaso o la frustración académica 

¿Qué pueden hacer las escuelas… y los hogares?

 Incorporar el ejercicio en el día a día escolar no demanda grandes inversiones, únicamente una percepción precisa de sus ventajas.  Algunas posibles medidas son:

  • Pausas activas: Establecer breves sesiones de actividad física de 5 a 10 minutos entre las clases para potenciar la concentración.
  • Organizar horarios escolares: situar la clase de educación física previo a las asignaturas fundamentales puede potenciar el desempeño.
  • Proporcionar actividades variadas: no todos los alumnos se entusiasman con los deportes competitivos; incorporar alternativas como yoga, caminatas o juegos de colaboración fomenta la implicación de todos.
  • Optimizar espacios disponibles: no se requieren gimnasios; patios, salones de clases y corredores extensos pueden ajustarse para ejercicios físicos de corta duración.

Y en el hogar, también es posible promover el movimiento: 

  • Implementando hábitos familiares de paseo o bicicleta.
  • Usando juegos interactivos para aprender y repasar contenidos académicos.
  • Restringiendo el tiempo frente a pantallas.

Conclusión

La educación del siglo XXI demanda una perspectiva innovadora, audaz y verdaderamente integral.   Ya no podemos continuar dividiendo cuerpo y mente, ni minimizando la influencia del movimiento en el proceso educativo.   La ciencia es clara: el deporte no representa un obstáculo para el aprendizaje; representa un camino directo para impulsarlo. Cada vez que un alumno se mueve, no solo fortalece sus músculos: también fortalece su cerebro, su habilidad para solucionar problemas, su empatía y su resolución. Así, la actividad física se transforma en un motor de la transformación intelectual, emocional y social.

La escuela del futuro no se limitará a enseñar conceptos, sino también a desarrollar cerebros activos, mentes adaptables y corazones resistentes. En un mundo tan dinámico y exigente, requerimos de personas que no solo conozcan, sino que también sean capaces de pensar con claridad, sentir con armonía y actuar con firmeza.  Y el movimiento es un método indispensable para alcanzarlo. Por lo tanto, invertir en el deporte no constituye una distracción del plan de estudios. Es una inversión en el crecimiento humano, una táctica de equidad y un portal hacia una educación más dinámica, más inteligente y más empática. Si aspiramos a estudiantes más concentrados, más sanos y más dedicados a su aprendizaje, el mensaje es sencillo: movamos el cuerpo… y el aprendizaje se moverá con él.

Blog elaborado por Sofía Rivas

 

CONADE. (2022). Informe anual sobre actividad física y deporte escolar en México. Comisión Nacional de Cultura Física y Deporte.

Cotman, C. W., & Berchtold, N. C. (2007). Physical activity and the maintenance of cognition: Learning from animal models. Alzheimer’s & Dementia, 3(2), S30-S37.

Lens Lago, D., González González, Y., Alonso Calvete, A., & da Cuña Carrera, I. (2019). Efectos del ejercicio físico en la neurogénesis cerebral. Medicina Naturista, 13(2), 25-32. https://dialnet.unirioja.es/servlet/articulo?codigo=6985226

Ratey, J. J., & Hagerman, E. (2008). Spark: The Revolutionary New Science of Exercise and the Brain. Little, Brown and Company.

Ramírez, J., & González, F. (2021). Ejercicio físico, ansiedad y rendimiento escolar en estudiantes de secundaria. Salud Mental, 44(2), 102–110.

Revista Ecuatoriana de Neurología. (2020). Neurogénesis y ejercicios físicos: Una actualización. Revista Ecuatoriana de Neurología, 29(1), 125-133. https://revecuatneurol.com/magazine_issue_article/neurogenesis-ejercicios-fisicos-actualizacion-neurogenesis-physical-exercise-update/

Vega, S. R., et al. (2007). Formación de neuronas nuevas en el hipocampo adulto: neurogénesis. Salud Mental, 30(3), 12-19. https://www.scielo.org.mx/scielo.php?script=sci_arttext&pid=S0185-33252007000300012