El regreso presencial después de la pandemia trajo retos importantes en muchas aulas: dificultades para mantener la atención, rezago académico y problemas de convivencia. En un grupo de 3° de primaria, con 37 estudiantes, una estrategia creativa ayudó a transformar el ambiente del salón: el uso de un títere como recurso pedagógico y socioemocional.
La propuesta surgió para crear un espacio seguro donde niñas y niños pudieran hablar de sus emociones, reflexionar sobre su conducta y aprender a resolver conflictos de forma pacífica. Así nació REXY, un títere que se convirtió en un mediador dentro del aula: daba indicaciones, planteaba situaciones cotidianas y guiaba conversaciones sobre convivencia, autoestima y valores.
Un proyecto breve con gran impacto
La práctica se desarrolló en 12 sesiones semanales de 20 a 30 minutos, dentro del campo formativo Ética, naturaleza y sociedades. Los temas abordados respondían a necesidades reales del grupo:
- reconocimiento de emociones,
- autoestima,
- valores,
- resolución de conflictos sin violencia.
Con apoyo de material visual, el libro de texto y ejemplos de la vida diaria, cada sesión se convirtió en una oportunidad para aprender desde la experiencia.
¿Cómo funcionó?
La estrategia partió de la observación del grupo y del diseño de actividades donde REXY presentaba dilemas o conflictos (reales o simulados). A partir de ahí, las y los estudiantes proponían soluciones y reflexionaban sobre sus consecuencias con preguntas como: ¿Cómo te sentirías tú? o ¿Qué opción ayuda a convivir mejor?
Además, se fortalecieron hábitos y rutinas mediante un sistema de autoevaluación con estrellas de colores, que permitió a niñas y niños identificar avances en responsabilidad, seguimiento de instrucciones y convivencia.
La importancia de sumar a las familias
Uno de los factores más valiosos fue la participación de las familias, quienes dieron seguimiento a rutinas desde casa. Esto ayudó a generar mayor coherencia entre lo que se trabajaba en el aula y lo que se reforzaba en el hogar, favoreciendo mejores resultados.
Resultados observados
Entre los principales cambios se identificaron:
- menos conductas disruptivas,
- mayor empatía y cooperación,
- más participación en clase,
- fortalecimiento de hábitos y autonomía,
- mejoras en el ambiente general de aprendizaje.
Esta experiencia demuestra que, con recursos sencillos pero con intención pedagógica, es posible impulsar cambios significativos en la convivencia escolar. En Proed, creemos que las buenas prácticas nacen cuando las escuelas transforman sus retos en oportunidades para aprender y crecer juntos.
Escuelas Fuertes, México imparable.
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