Desde una primaria en Mazatlán, Sinaloa, la docente Nubia Magdalena Ávila Gallardo desarrolló una estrategia educativa integral para mejorar el aprendizaje en español y matemáticas de sus estudiantes de 4° grado. Con el juego como metáfora y metodología, “Serpientes y Escaleras” logró articular los ejes de la Nueva Escuela Mexicana con acciones concretas para reducir el rezago, mejorar la convivencia, fortalecer el vínculo con las familias y elevar la autoestima del grupo.
El proyecto se construyó desde un enfoque colaborativo y transversal: detectó necesidades a partir de diagnósticos, involucró activamente a madres y padres de familia, trabajó la lectoescritura con apoyo entre pares, e impulsó el desarrollo socioemocional de niñas y niños mediante dinámicas lúdicas, acciones restaurativas y acompañamiento psicológico.
Los resultados hablan por sí solos: mejor asistencia, menos conflictos, mayor participación y avances en aprendizajes fundamentales. Una práctica que demuestra que transformar la educación es posible cuando se camina en equipo, paso a paso, casilla por casilla.
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