En el Centro de Atención Múltiple “Gabriela Brimer” de Zacapoaxtla, Puebla, la docente Diana Laura Peña Rotter impulsó una experiencia educativa transformadora: un proyecto escolar sobre dinosaurios que, además de entusiasmar a los estudiantes, fortaleció habilidades cognitivas, sociales y prácticas en un grupo de nueve alumnos con distintos tipos de discapacidad.
A partir del interés genuino del grupo por los dinosaurios, se diseñaron actividades con transversalidad en los cuatro campos formativos de la Nueva Escuela Mexicana, adaptadas a las características de cada estudiante. El aula se convirtió en un espacio inmersivo y participativo, donde se trabajó desde la comunicación oral hasta la motricidad fina, la vida independiente y la interacción social.
El proyecto culminó con la creación de un museo de dinosaurios abierto a toda la comunidad escolar. Las familias participaron activamente como aliadas del proceso, e incluso se organizó una visita al Museo de la Evolución en Puebla, fortaleciendo vínculos y ampliando horizontes.
Esta buena práctica demuestra que cuando se parte de los intereses del alumnado y se promueve el trabajo colaborativo, el aprendizaje se vuelve significativo, accesible y profundamente humano.
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